EL ESTRÉS LABORAL

El estrés, como sabemos, puede generar consecuencias importantes tanto a nivel psicológico como físico, pero de forma general afecta directamente a las organizaciones en lo tocante a la atmosfera y climatología de cada empresa. En estas últimas décadas, se vio aumentar un estrés laboral ahora motivado por los esfuerzos físicos y también a los mentales debido a la modernización, mecanización, robotización, informatización, etc. Por eso es muy importante tener un asesoramiento en relaciones humanas.

El ritmo de trabajo y de producción es cada día más exigente, esto afecta a la salud organizacional de las empresas. La coyuntura económica y los contextos generales de crisis generan tensiones entre colaboradores, compañeros, jerarquía… Dichas tensiones derivan con facilidad en fobias psíco-sociales, tales como miedo a perder el empleo, miedo a no volver a encontrar otro trabajo, miedos a los cambios de todo tipo. Se instalan incertidumbres y angustias por no poder proyectarse con seguridad en el futuro, por no poder hacer proyectos de vida a medio o largo plazo y también por sentirse vulnerable frente a las responsabilidades. Todo eso genera bloqueos y somatizaciones, así como malestar desde el inconsciente, llegando a provocar conflictos internos y externos.

No obstante, también existe otra categoría de Estrés, el que puede llegar a ser beneficioso, el que es fuente del concepto motivador y creador y que denominamos “Eustress”, este es el que tenemos que saber diferenciar y potenciar, por eso te recomendamos consulta con nuestra consultora de relaciones humanas. El “Distress” es el estrés considerado negativo y no ayuda al buen ambiente que debe tener una empresa saludable.

Una de las múltiples misiones de PHI (Progreso Humano Integral) radica en la humanización de  la empresa, enseñar a identificar y concienciar donde acaba uno y donde empieza el otro, para poder convertir y modificar las tendencias desfavorables tanto para el individuo como para las organizaciones.

El estrés se puede definir como la respuesta, tanto fisiológica como psicológica, del comportamiento de una persona que intenta adaptarse y ajustarse a presiones internas y externas. Se habla de estrés laboral cuando hay un desajuste entre la persona y/o la organización, denominando “Homeostasis” a la adaptación dicho equilibrio.

Frente al estrés, la reacción fisiológica de nuestro organismo produce alteraciones del ritmo cardiaco, de la presión sanguínea, de la respiración, de la tensión muscular, de la transpiración, de la secreción de glúcidos y lípidos, digestión lenta, percepción de las situaciones y decisiones alteradas, modificaciones de la conducta con enfrentamientos, huida, pasividad, etc. Todos los “estresores” son considerados ambientales, algunos físicos, otros sociológicos y otros psicológicos.

En el mundo de la empresa, se pueden clasificar en 4 grupos de estresores, que son los problemas estructurales, orgánicos, funcionales y energéticos. Las consecuencias del estrés laboral son múltiples desde la frustración, la ansiedad, la depresión, el alcoholismo, la farmacodependencia, la hospitalización y en casos extremos los suicidios.

Las alteraciones mentales que pueden parecer de poca importancia, como la incapacidad para concentrarse, el deterioro de las habilidades, la incapacidad de tomar correctamente las decisiones, tienen en realidad un coste muy elevado y muy significativo para las empresas de forma totalmente insidiosa y pérfida. De hecho, en muchas ocasiones, nos encontramos con comportamientos de sabotaje, absentismo y muchísima rotación en los servicios.

Realmente, hablar del coste en cifras que todo esto supone a la empresa es muy difícil de determinar, lo que es cierto es que un porcentaje elevado de absentismo es causado por problemas relacionados directamente con el “Distress”. El nivel de Estrés de una empresa influye directamente en su Energía Global que se haya compuesta por su imagen de marca, su atmósfera general y por su climatología y no es ni más ni menos que la media de la suma total del nivel de estrés de sus representantes y colaboradores.

Si los niveles de estrés se elevan demasiado, la empresa tiende a operar con un estrés negativo, con todas las consecuencias que ello conlleva, como errores de juicio, baja productividad y creatividad, escasa comunicación, falta de espíritu de equipo, relaciones humanas tensas, alto grado de cambio de empleo y absentismo, acarreando un altísimo coste financiero y humano para la empresa.

Pero, si por el contrario, sabemos convertir el Distress en Eustress, nos encontraremos en la empresa entusiasmo, alta productividad y creatividad, escaso absentismo y también, dinámicas con alto grado de motivación, siendo esto uno de los objetivos a lograr en las empresas, como respuesta al estrés laboral que tanto perjuicio acarrea en todas las organizaciones. Somos una consultora de recursos humanos y nos especializamos en humanizar empresas y aumentar la productividad laboral.

2019-10-15T08:52:57+00:00septiembre 24, 2019|Relación Humana|

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